Te impulso a conectar con tu Prosperidad

AYUDO A PERSONAS A MANIFESTAR UNA NUEVA REALIDAD

MI compromiso es que conectes con tu abundancia lo antes posible ¡Te ayudo a ahorrar tiempo!

Experta en:

  • Liderazgo personal, amor propio y autoestima.
  • Emprendimiento con base espiritual.
  • Gestión emocional y felicidad.
  • Mentalidad de abundancia.
  • Comunicación Consciente.
  • Aprender a utilizar tu poder personal Co-creador.
  • UN CURSO DE MILAGROS

Sonia Martínez

Coach CO-CREACIONAL

¿Quién soy?

Hola, soy Sonia Martínez, mi misión es ayudarte a conectar con tu verdadera identidad ilimitada y a que experimentes tu derecho divino a la felicidad, la paz y la abundancia en todas las áreas de tu vida.

Enseño a otros cómo liberarse de los límites mentales y experimentar la verdadera prosperidad en todas las áreas de su vida. Ahora, como CEO, me dedico a guiar a otros para que también puedan conectarse con su verdadero potencial y vivir la vida plena y abundante que merecen.

Además de mi trabajo como coach de crecimiento personal y espiritualidad, también soy fundadora de la Academia Prosperidad Infinita 1111, donde ofrezco programas, retos y cursos en línea para ayudar a mis estudiantes a liberarse de todo bloqueo espiritual – mental y que puedan experimentar la abundancia total en sus vidas.

Mi más reciente creación es el método COACHING DESDE EL ESPÍRITU que promete un proceso de coaching  realmente profundo e infalible. Si estás listo para dejar atrás el postergamiento y conectarte con tu verdadera prosperidad

¡Te doy la bienvenida a aprender a co-crear tu nueva realidad!

 TE CUENTO MI HISTORIA
 
 Desde muy pequeña supe que había algo más que lo que se percibe con los sentidos físicos. Veía entes, entendía símbolos, comprendía la numerología sin que nadie me la enseñara. A los cinco años ya escribía poesía. El primer libro que leí, a los siete, era de metafísica.

Nací reconociendo el mundo espiritual: hablaba con Jesús y con la Virgen durante todo el día. Pero a los doce años empecé a sentir vergüenza de todo eso y lo oculté. Dejé de escribir, dejé de hablar de espiritualidad y comencé a intentar pensar, hablar y comportarme para encajar con lo que yo creía que era lo normal. Lo que era natural en mí, empecé a juzgarlo como rareza y lo dejé a un lado.


Mi formación y mi don con las palabras

Nací en Maracaibo, Venezuela. Vivo en España. Crecí en una familia estructurada y bien acomodada económicamente, aunque sin grandes lujos. Estudié Comunicación Social, mención Publicidad y Relaciones Públicas. También hice un Máster en Ciencias de la Comunicación, mención Gerencia, y más adelante otro en Transporte y Logística en la Universidad de Oviedo. Soy locutora profesional, graduada en la Universidad del Zulia.

Siempre me ha fascinado leer, escribir y expresarme por medio de las palabras. Desde niña me gustaba hablar en público. Era buena estudiando, resumiendo y explicando textos con mis propias palabras. No solo nací con ese don, sino que me he ocupado de aprenderlo y mejorarlo continuamente. No sabía por qué ni para qué sentía ese deseo de comunicar. Hoy lo sé.


El regreso a mí

A los 21 años, después de haber tenido dormida mi esencia durante años, sentí una necesidad profunda de volver a mí. De reencontrarme con esa parte que había silenciado. Comencé a orar nuevamente, a arrodillarme porque no sé nada, retomé la escritura de reflexiones, volví a escribir poesía y a leer libros de espiritualidad, psicología, metafísica… Era un hobby, una pasión silenciosa que me hacía feliz, pero que jamás pensaba compartir con nadie. Lo veía como una sombra, una rareza, pero me fascinaba. Nunca me sentía tan yo como cuando lo hacía.

En esa época llegó a mí Un Curso de Milagros y comencé a estudiarlo. Me impulsó a mirar hacia adentro y a entender que la raíz de mis decisiones y de mis experiencias de vida (incluyendo las adicciones) no estaba fuera, sino en mi mente.


Crisis, adicciones y decisiones

A los 24 años me casé y emigramos de Venezuela a Estados Unidos. Fui madre de Paul y de Nicole, y también me di cuenta de que mi esposo tenía una fuerte adicción al alcohol. Eso me sacudió por completo. No sabía cómo manejarlo, ni cómo ayudar, ni cómo sostenerme.

Empecé a estudiar todo lo que encontraba sobre adicciones, heridas emocionales y dolor no expresado. Lo hice primero por mí, por mis hijos, y también para ayudar a quien entonces era mi esposo. Esa búsqueda fue intensa, a veces desgarradora, y siempre reveladora. Comprendí que ninguna relación llega a nuestra vida por casualidad, que todos tenemos dolor oculto, que intentamos anestesiarlo como podemos, y que las formas en que lo hacemos no son fortuitas.

Él dejó de consumir alcohol (también otras sustancias que yo no sabía que consumía) y nos mantuvimos juntos unos siete años más, hasta que nos divorciamos. Por su parte, entró una tercera persona en la relación, pero la llama del amor ya se había apagado.


Una de mis noches oscuras del alma

Comenzó una nueva etapa: divorciada, sola con mi niño y mi niña. Al principio sentía que el amor de pareja no era para mí, que no sabía sostener una familia, que la gente se portaba mal conmigo… y vi muchos juicios con los que me hacía daño. Pero también sentía paz y curiosidad por lo nuevo que la vida me traía. Tenía que ir más profundo, más adentro, traspasar el miedo si realmente quería ser feliz. Lo sentí así. Era mi camino.

Un bendito día tuve la certeza de que tenía que encontrar todas las causas, conscientes e inconscientes, que no solo determinaban mis decisiones, sino que se materializaban en mi cuerpo y mi vida. Un Curso de Milagros explica cómo las creencias, juicios, resentimientos, pensamientos ocultos y aquello en lo que ponemos nuestra fe crean todas nuestras experiencias. Elegí mirar adentro.

Vi mis propias dependencias y adicciones: al trabajo, al cigarrillo, a la comida, a los dulces, a la aprobación, al alcohol, al control… Vi mi dolor oculto y mi poco amor propio. Ese trabajo de observación y liberación continuó. Fui trascendiendo mi conciencia de carencia, mi percepción de separación de Dios, mi autoconcepto lamentable, mis resentimientos.


La rendición que lo cambió todo

Tres años después decidí emigrar a España con mis dos hijos. Llegué con fortaleza y actitud positiva. Pero a los pocos meses viví el momento más duro de mi vida: mis hijos se fueron a Venezuela a visitar a su papá y el día que iba a recogerlos al aeropuerto, me informaron que no venían en el avión y que se quedarían allá. Me quedé petrificada. Dos días después perdí mi trabajo, robaron en mi casa, no tenía dinero, ni amigos, ni familia. Tenía ansiedad y había vuelto a engordar mucho. Esa fue mi noche más oscura del alma.

Y justo ahí, rendida, le pedí a Dios que me mostrara cómo volver a ser feliz. Que me dijera qué decisiones tomar. Admití que yo sola no sabía. Retomé la oración continua. Y durante esos momentos me sentía amada y reconfortada. Pedía guía… y Dios me respondió. No con palabras ni soluciones inmediatas, sino con algo mucho mejor: una paz profunda que no venía de nada externo, sino de dentro.

Sentí un llamado profundo y tomé una decisión que cambió mi vida: le entregué mi vida al Espíritu Santo. Le ofrecí mi tiempo, mis talentos, todo lo aprendido. Que hiciera conmigo lo que quisiera. En ese momento se me inspiró escribir mi primer libro: De la indecisión a la felicidad.


Reconciliación, propósito y expansión

Seguí observando mi mente, liberando creencias, abriendo mi corazón. Todo lo vi de otra manera. Formé una nueva relación de pareja, comencé a tener dinero nuevamente, hice amistades, empecé a viajar y a disfrutar la vida con una ligereza nueva. Fue tanta la reconciliación conmigo misma que escribí ¿Qué te dicen los números?, sobre el significado de los números como guías espirituales. También escribí Aprende a pedirle al universo, un libro de metafísica.

Dios me llevó a compartir mi camino en muchos espacios: la cárcel de Asturias, asociaciones, ONGs, congresos, retiros espirituales y círculos de mujeres. Estuve cuatro años colaborando con un programa de apoyo a mujeres con parejas adictas. De ahí nació Mujeres triunfadoras, un libro de empoderamiento femenino.


Un gran reto: Mi cuerpo

Aunque había sanado mucho, había dos temas que seguían pendientes: el cigarrillo y la relación con mi cuerpo. Este último fue el proceso más largo y profundo.

Desde bebé tenía sobrepeso. Siempre fui “la gordita”, la diferente. Mi primera dieta fue a los ocho años. Adelgazaba, volvía a engordar. Así durante casi cuarenta años. Desde los trece, sufrí bulimia. Probé de todo: dietas, control, esfuerzo. Bajaba de peso, pero siempre con culpa, rigidez, miedo, fastidio, desde la sensación de no ser suficiente. A veces me resignaba, pero en el fondo sabía que debía haber otra manera.

Y la hubo. Llegó desde donde menos lo esperaba: el perdón, la oración y los milagros. Fue Dios, no la lucha, lo que me liberó. Cuando entendí que nada externo podía sanar una herida interna, comenzó un camino distinto: el del perdón verdadero. Y con él, bajé treinta kilos sin dieta, sin castigo, sin lucha.

De esa transformación profunda nació mi libro Perdona y baja de peso.


Mi misión

En paralelo a mis procesos, seguí formándome y enseñando. Soy psicoterapeuta y maestra de Un Curso de Milagros desde hace más de diez años. He acompañado a miles de personas a transformar su vida desde la raíz, integrando espiritualidad y psicología con un enfoque profundo, práctico y liberador.

Fundé la academia online www.1111prosperidadinfinita.com, donde he formado a más de mil terapeutas, muchos de ellos psicólogos, médicos o profesionales del bienestar.

Hoy acompaño a personas que desean sanar desde el amor, reconectar con su paz interior y transformar su vida desde el Espíritu. Guío a quienes quieren vivir en abundancia, con alegría y sin miedo. No hablo desde la teoría, sino desde la experiencia.

Me perdoné, perdono y sigo perdonando. Así, mi vida se ha vuelto un deleite en el que veo milagro tras milagro.


Y si estás leyendo esto…

Gracias. Tal vez algo en esta historia te ha recordado quién eres. Quizás estás sintiendo el llamado a tu propio milagro.

Mi propósito es ayudar a las personas a reconocer su poder y a recordar que la felicidad sí es posible… a través del perdón y el regreso a la conciencia del Ser.

Consagro cada día de mi vida a los milagros.
Y soy, con gratitud, una obradora de milagros.

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